Desarrollo Personal

La Señora Disciplina…

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“En la vida puedes culpar a un montón de gente y revolcarte en la autocompasión, o puedes cogerte a ti mismo y decirte; tengo que ser responsable de mí mismo”

Howard Schultz

 

De forma totalmente instintiva desde que tenemos uso de razón, una de nuestras respuestas ante el fracaso o ante una acción con resultados no deseados, es culpar a cualquiera que se nos ocurra. De hecho sin entrar en aspectos dogmáticos, la Biblia registra que cuando Adan y Eva tuvieron que enfrentarse al Dios Padre, fue Adan el que le dijo; “la mujer que me diste, comió del fruto del árbol de la sabiduría y me dio a comer a mí también.”

Así que mis queridos amigos esto de echar las culpas a otro es algo con lo que venimos de paquete. Pero no tenemos por qué caer en una actitud de conformidad y simplemente asumir que somos así y que nada podemos hacer.  Jim Rohn decía que la vida es una constante batalla entre lo que debemos hacer y lo que realmente queremos hacer. De eso se tratan el concepto de la disciplina y la constancia.

 

 

“A menos que usted cambie su forma de ser, usted siempre recibirá lo mismo.”  – Jim Rohn

 

 

Quien nos diga que asumir una actitud de disciplina es una actividad fácil de completar desconoce lo que realmente significa la disciplina. Uno de los mejores ejemplos que podríamos utilizar para profundizar en estos dos conceptos es la vida de un deportista elite. Y es que como usted me puede decir que es más fácil levantarse a las 5:00am a entrenar antes de ir al colegio o al trabajo y repetir esta tarea día a día sin descansar, que tener la oportunidad de dormir hasta las 7:00am y simplemente darnos una ducha y salir a nuestro trabajo o escuela.

La disciplina y la constancia son conceptos amados por aquellos que han alcanzado el éxito. Pero, ¿sabe qué?, esa relación amorosa también les ha costado mucho trabajo, tiempo y dedicación.  Siempre será más fácil culpar a otros de nuestros males, el puertorriqueño gusta de culpar al gobierno por todo lo que ocurre en este país. Pero yo me pregunto, ¿y esa culpa viene también acompañada de alternativas para hacerlo mejor? O simplemente les culpamos por todo y nos convertimos en victimas que al final solo son el resultado de la mediocridad en la que nos hemos acostumbrado a vivir.

El desarrollo de la disciplina nos asegura el éxito en todo lo que emprendamos. Cuando desarrollamos disciplina, sabemos que sabemos, que si nosotros no lo hacemos por nosotros nadie lo va a venir a hacer. Por eso me encanta el subtema de los libros de Francisco Alcaide “Aprendiendo de los mejores 1 y 2” y el lema dice “Tu desarrollo personal es tu destino.” Porque esa es la realidad de nuestra vida, usted y yo somos los únicos responsables de como terminemos en la vida. Lo que hagamos en la vida, lo bueno o lo malo que hagamos será el fruto que cosecharemos al final. La ley de la siembra y la cosecha es básica, quien siembra zanahorias no puede esperar cosechar tomates. No es posible porque el proceso de crecimiento, desarrollo, flora y fruto están interconectados totalmente.

Si no asumimos nuestra responsabilidad de forma disciplinada y constante sin lugar a dudas no alcanzaremos nuestras metas. No es un asunto de trabajar duro, hay que tener la disciplina de persistir, hay que demostrar constancia, repitiendo una y otra vez lo que tengamos que hacer, y por el tiempo que sea necesario hacerlo. La vida no se trata de intentarlo tres veces porque dicen que la tercera es la vencida. Para los emprendedores la tercera no es la vencida, realmente no existe la vencida sino la disciplina de seguir y seguir hasta que alcancemos convertir nuestros sueños en realidad. Por ejemplo,  la gente disciplinada que trabaja su imagen en las redes sociales reconoce que su público entre ocho y nueve de la mañana esperan un nuevo post motivacional. Quien posee el nivel de disciplina necesario sabrá que para esa hora el escrito no solo debe estar listo, debe estar revisado, editado y listo para ser posteado.

 

«Al leer sobre las vidas de los grandes hombres, descubrí que la primera victoria que ellos tuvieron fue sobre sí mismos. La autodisciplina siempre fue lo principal.» – Harry S. Truman

 

 

La gente disciplinada sabe que el reporte de fin de mes debe estar en el correo electrónico del líder del equipo en o antes del segundo día hábil. Por tanto, nadie tiene porque enviarle una nota de recordatorio, usted lo sabe y el día treinta o treinta y uno, usted se sienta con toda la data y comienza el análisis necesario para poder tener listos los resultados para la fecha previamente establecida. Cuando se tiene disciplina y somos constantes no dependemos de un recordatorio externo, nuestro propio proceso interno nos da el alarma de para cuando nuestro trabajo debe estar completado.

Si usted y yo no desarrollamos un nivel de disciplina constante, no podremos decir que tenemos una meta clara, estar claro en nuestras metas implica reconocer las actividades necesarias a realizar para alcanzar llegar a la meta en o antes de la fecha que nos habíamos establecido. Disciplina y constancia es hacer lo necesario mientras los demás continúan procrastinando sus compromisos. No decimos que quienes procrastinan no alcanzan sus metas, posiblemente si lo hagan, pero les podría costar el doble del esfuerzo de los que disciplinadamente van paso a paso completando las tareas y al final la recompensa siempre será doble.

Ahora bien, la disciplina tiene que ser a tiempo completo, Jim Rohn decía, que no podemos pretender que en nuestra oficina todo este perfectamente organizado si la cochera de nuestra casa es un total desastre. La disciplina no puede ser una obligación tiene que ser un compromiso. Y claro está, el compromiso debe comenzar con nosotros, no es un asunto de que los demás piensen que soy disciplinado, es vivir un estilo de vida enmarcado en la disciplina constante. Eso implica todos los elementos que componen nuestra vida, si decimos que somos seres integrales, entonces nuestra responsabilidad deberá ser la de proveer los recursos necesarios para suplir las necesidades tanto físicas, emocionales como espirituales. Cuando somos responsables reconocemos que no es que estoy obligado a hacer esto o aquello, es que sabemos que es mucho más beneficioso pagar el precio ahora y disfrutar del premio después.

 

«La victoria más grande e importante es conquistarse a uno mismo.»  – Platón

 

 

Cuando nos hemos propuesto completar nuestro grado o post grado universitario y estar en el grupo de honor, sabemos que tendremos que renunciar a muchas pero muchas fiestas, pero al final la Gran Fiesta comenzara el día que completemos nuestro grado y hayamos alcanzado un reconocimiento por nuestro desempeño estudiantil.

Igualmente ocurre en el plano profesional, y esto me hace recordar el mejor consejo que un supervisor o gerente me haya dado jamás. Siempre recuerdo cuando mi primer jefe me dijo, Arnold esto no se trata del título de tu posición se trata de ser el mejor en toda tarea que desempeñes. Si hay que ser el limpia inodoros, trabaja para llegar a ser el mejor limpiador de inodoros. Disciplina y constancia son la clave para dejar la fila de los estándares y movernos directo a la fila de los excepcionales. Para mí, la satisfacción que produce la excelencia jamás podría ser comprada por el resultado de la mediocridad.

 

 

«Somos el resultado de lo que hacemos repetidamente. La excelencia entonces, no es un acto, sino un habito.» – Aristóteles

 

 

Para alcanzar el éxito necesitamos tener una idea clara de nuestra meta u objetivo, necesitamos enfocarnos en ese objetivo sin diluir nuestras fuerzas, es imprescindible desarrollar un compromiso real con nuestra meta, para que a su vez esta nos  lleve a mantenernos firmes y persistentes para hacer todo lo necesario por alcanzar la meta. Y siempre pero siempre recordar, que cuando estos cuatro componentes se unen, el mismo universo conspira y permite que el tiempo perfecto se construya para que tus sueños y los míos se hagan realidad.

Al final la responsabilidad de nuestros logros solo recaerán sobre nosotros y no sobre nadie más. No olvides que vivir de forma responsable no siempre será el proceso más divertido, pero al final será el producto financiero que producirá el mayor dividendo.

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Recuerda que la vida se trata de; “Hasta donde quieras llegar”.

 

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